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Algodonales (Cádiz)

Situación:

 

Algodónales está situado al Sur de España, en Andalucía, en la provincia de Cádiz, junto a pueblos como Zahara de la Sierra, Grazalema, Ubrique, El Gastor, El Bosque, Prado del Rey Villaluenga del Rosario y Benamahoma. Todos ellos tienen en común el encontrarse en los alrededores y en el interior del Parque Natural Sierra de Grazalema, y el pertenecer a la Ruta de los Pueblos Blancos de la Sierra de Cádiz.

 Algodonales se encuentra en el extremo nororiental de la provincia de Cádiz y posee unas excelentes comunicaciones que permiten el desplazamiento a ciudades como Sevilla (55 minutos), Granada (1h. 50 minutos), Huelva (2h.), Málaga (1h. 30 minutos), Ronda (20 minutos), Córdoba (2h.15 minutos), con rapidez y comodidad.

Historia:

Los primeros restos arqueológicos encontrados en el término municipal de Algodonales corresponden al Neolítico, localizándose en las cuevas Santa, Chamusquina y de Castillejo.

El poblamiento de la zona continuaría durante la Antigüedad, época de la que datan una serie de poblados fortificados de origen ibérico que se mantendrían luego durante la ocupación romana, como es el caso de los restos hallados en el Cerro de la Botinera y en el actual núcleo urbano.

Se conocen pocos datos de la dominación musulmana, cuando el término de Algodonales dependía de su matriz Zahara de la Sierra. En el periodo almohade estuvo poblada no de forma continua.

La fundación de Algodonales no tendría lugar hasta el siglo XVI, una vez completada la conquista cristiana de la sierra de Cádiz y pacificada la zona tras la revuelta mudéjar de 1501.

Fue sólo entonces cuando comenzó la ocupación del lugar donde hoy se emplaza Algodonales, llevada a cabo por algunos vecinos de Zahara que se instalaron allí atraídos tanto por la fertilidad de sus tierras, como por la abundancia de agua. Sin embargo, los primeros vecinos de la entonces conocida como la Puebla de los Algodonales tuvieron que hacer frente a la oposición de la vecina Zahara, que se mostraba reticente ante la expansión del nuevo núcleo de población, cuyas primeras casas habían sido construidas en torno a la fuente del Garrobo.

En cualquier caso, y pese a las trabas impuestas por el Consejo de Zahara, Algodonales iría consolidándose como entidad estable de población, como lo demuestra el hecho de la construcción de la primera iglesia parroquial en honor a Santa Ana en el año 1566.

Gracias al heroico comportamiento de los habitantes de Algodonales durante la Guerra de la Independencia, fue reconocida como villa independiente. Junto a la adjudicación del título de villazgo (1816), Algodonales recibiría en 1817 el deslinde de Zahara con un término municipal propio de una extensión de 23.000 fanegas.

Durante las últimas décadas, la población ha logrado superar las dificultades de vivir primero bajo la presión del sistema medieval de señoríos, una dura guerra civil y una dictadura de cuarenta años, y ha sabido unir a las actividades tradicionalmente ligadas al desarrollo de Algodonales, la agricultura y la ganadería, los beneficios del turismo rural y el comercio internacional.